La semana de…


  
Hola Chicas. Esta semana os pedimos cosas de Nobody’s baby but mine…el 3º de los Chicago Stars y 1º de los Hermanos Bonner….
 
Y yo empiezo, desayunando…con Lucky Charms…con caramelos…algo que le encanta a nuestro prota, Cal (de Calvin) Bonner…
Lucky Charms, añado algunas fotos de estos famosos cereales
Me imagino a la doctora Jane separando 4 cajas  por un lado los cereales y por otro los caramelos
Es genial!!!!!!! me encanta esta pelea
luego creo que llama  Lucky Charms a pequeños abalorios
(Cal )Abrió con fuerza la puerta de su Jeep y los vio
Los caramelitos .Centenares de caramelos diminutos
 cubriendo los asientos.
 
bolitas rojas, corazones rosas,  lunas azules
Estaban esparcidos(por Jane, 4 cajas) por todos lados
sobre el salpicadero , en el asiento delantero y mas sobre el trasero
 

 
 
El ford Escort que compra Jane.

Dejó de lado la posibilidad de un futuro infeliz para su bebé y pensó en el maltratado Ford Escort rojo que le habían entregado hacía unas horas y que había escondido detrás de un viejo cobertizo en la esquina más alejada de la finca. Comprar un coche usado por teléfono podría desafiar la sabiduría convencional, pero estaba satisfecha con su compra. Cierto, el coche no era digno de mirarse con su puerta hundida, la defensa abollada y el mal trabajo de puesta a punto, pero se acomodaba a su presupuesto y además necesitaba un transporte básico para los siguientes meses hasta que regresara a Chicago y al perfecto Saturno que le esperaba en su garaje.

Y esto es cuando Cal lo ve.

 

Él la condujo por el porche y la hizo bajar las escaleras. Ella vio el Jeep aparcado junto a la acera y recordó que tenía una batalla más que luchar. Estar casada con Cal Bonner se estaba volviendo un asunto cada vez más complicado.

—Ya tengo coche.

—Una leche. —Su labio estaba sangrando y comenzaba a hincharse por un lado.

—Lo tengo.

—No lo tienes.

—Está aparcado delante de la farmacia ahora mismo. —Metió la mano en el bolsillo, sacó el pañuelo y tiró de él hacia abajo.

Él no le prestó atención.

—¿Te has comprado un coche?

—Te dije que lo iba a hacer.

Él se inclinó bruscamente. Ella presionó el pañuelo suavemente contra su labio, sólo para que lo apartara.

—Y yo te dije que no lo hicieras.

—Sí, pero soy lo bastante mayor e independiente para no hacerte caso.

—Enséñamelo —dijo a bocajarro como si las palabras fueran explosivos.

Ella recordó los crueles comentarios de Kevin acerca de su Escort y sintió un momento de temor.

—¿Por qué no te lo enseño en casa?

—¡Enséñamelo!

Resignada, recorrió la manzana hasta el centro municipal, luego dobló hacia la farmacia. Él caminó silenciosamente a su lado y sus pasos parecieron chispas contra el pavimento.

Desafortunadamente, el aspecto del Escort no había mejorado. Cuando ella se paró al lado de eso, él pareció quedarse estupefacto.

—Dime que no es ese.

—Todo lo que necesitaba era transporte básico. Tengo un Saturno en perfecto estado esperándome en casa.

Él sonó como si se estuviera ahogando con un hueso—. ¿Te ha visto alguien conducirlo?

—Casi nadie.

—¿Quién?

—Sólo Kevin.

—¡Joder!

Y este es un Escort en perfecto estado, el de Jane sería ya cosa de imaginación

 

 

 

 


 

 

La verdad es que el libro está sembrado…
Esto es cuando Cal piensa en lo que le parece el Escort, los Lucky Charms y que lo haya dejado fuera de casa. jejeje.
 

¡Un Escort! Cal se subió por encima del borde del tejadillo que cubría el estudio. ¡Primero había saboteado sus Lucky Charms y ahora lo avergonzaba delante de todo el pueblo conduciendo un Escort de diez años! No podía explicar por que esas dos ofensas le parecían peor que el que lograra dejarle fuera de su casa. Puede que porque disfrutaba del desafío de entrar, sin mencionar la anticipación por la pelea que iban a tener cuando lo hubiera conseguido.

 

 


 

 

Y esta es la crema para contracturas Ben Gay, que parece que Cal la compra al por mayor.

 

Encontró un tubo de pasta de dientes Crest en el de arriba y un bote de desodorante pulcramente sellado con su tapa. Su peine negro estaba limpio y tenía todos los dientes. En el cajón también había hilo dental, un par de brillantes cortauñas, crema de afeitar y varias cuchillas, un bote grande de Tylenol y un tubo grande de crema para contracturas Ben Gay. Y condones. Una caja entera de ellos. El que usara esos condones con alguien que no fuera ella le dio una sacudida tan definida que incluso le dolió

Dejando a un lado esa imagen, se arrodilló para mirar debajo del lavabo y encontró más tubos de Ben Gay, tres cajas de sales Epsom y un tubo de pomada antibiótica. Cerró el agua y momentos más tarde, oyó como se abría la puerta de la ducha.

 

 


 

Bueno pues aquí os dejo las SALES EPSON
Después de mucho documentarme es sulfato de magnesio 
que tiene infinidades de utilidades en medicina pero en este caso Cal las debe echar en la bañera para aliviar sus dolores reumáticos
Conxa
 

Cuando entró en la cocina, vio a Jane sentada ante el mostrador comiendo algún tipo de bizcocho de aspecto nutritivo con miel por encima. Por un momento la hogareña escena hizo que le fuera difícil respirar. ¡Eso no era lo que quería! No quería una casa, ni una esposa, ni tener un niño en camino, especialmente no con Kevin Tucker viviendo a escasos diez kilómetros. No estaba preparado para eso.

Vio que la profesora estaba tan pulcra como siempre. Su jersey de cuello vuelto en tonos ocres iba perfecto con los pantalones beige que no eran ni muy apretados ni demasiado flojos; se había retirado el pelo de la cara con una diadema estrecha color verde. Como siempre no había perdido el tiempo en ponerse más maquillaje que un poco de barra de labios. No había nada erótico en su apariencia. ¿Por qué le parecía tan deliciosa?

Cogió una caja nueva de cereales de la despensa, luego un tazón y una cuchara. Tomó un cartón de leche de debajo del mostrador con mas fuerza de la necesaria y esperó a que ella se decidiera a echársele encima por la manera en que se había comportado la noche anterior. Sabía que no había sido precisamente un caballero, pero ella había herido su orgullo. Ahora iba tener que pagarlo y lo último que quería oír a las ocho de la mañana era una mujer histérica.

Ella lo miró por encima de las gafas.

—¿Bebes leche semidesnatada?

—¿Pasa algo? —Abrió bruscamente la caja de cereales.

—La leche semidesnatada tiene grasa a pesar de lo que millones de americanos piensan. Por el bien de tus arterias, realmente deberías de cambiar a la leche desnatada.

—Y tú realmente deberías meterte en tus malditos asuntos. —Los cereales cayeron en su tazón—. Cuando quiera tu jodida opin… —se detuvo en mitad de la frase, incapaz de creer lo que veía.

—¿Qué pasa?

—¿Puedes ver esto?

—Madre mía.

Él se quedó mirando incrédulamente un montón de cereales. ¡Faltaban todos los caramelitos! Había cereales escarchados de avena color beige, pero ningún caramelo. Nada de arco iris multicolor, ni tréboles verdes, ni lunas azules, ni herraduras púrpura, nada de espirales amarillas. Ni un triste caramelito solitario.

—Quizá alguien manipuló la caja —sugirió con voz de científica fría.

 

—¡Nadie pudo haberla manipulado! Estaba más jodidamente cerrada que un tambor cuando la abrí. Debió de salir mal de la fábrica.

 

Él se levantó de un salto de su taburete y se volvió hacia la despensa por otra caja. Esto era todo lo que necesitaba para que una mañana desastrosa se pusiera peor. Vació la caja de cereales en la basura y abrió la caja nueva y la vertió en el tazón, pero todo lo que vio fueron cereales escarchados de avena. Ningún caramelo.

 

—¡No me lo puedo creer! ¡Voy a escribir al presidente de General Mills! ¿No tienen controles de calidad?

—Estoy segura que es simplemente algo fortuito.

—Me da lo mismo que sea algo fortuito o no. No debería haber ocurrido. Cuando alguien compra una caja de Lucky Charms, tiene sus expectativas.

—¿Te gustaría que te dé un trozo de bizcocho de salvado de trigo con miel? Y tal vez un vaso de leche desnatada.

—No quiero bizcocho y sin duda alguna no quiero leche desnatada. ¡Quiero mis Lucky Charms! —Él fue a la despensa y cogió las tres cajas restantes—. Tengo la jodida seguridad de que alguna de estas va a tener caramelitos dentro.

Pero ninguna lo tenía. Él abrió las tres cajas y no había un solo caramelo en ninguna.

A esas alturas la profesora ya había terminado su bizcocho y sus ojos verdes eran tan serenos como los tréboles verdes de caramelo que no había.

—Quizá quieras que te haga gachas. O pan de trigo. Creo que tenemos pan integral.

….

¡Jajajajajajaja! Como le ha hecho Jane el truco del almendruco…esta escena, es de las más votadas en su web como escena favorita…

 


 
Desde luego para mí es la MEJOR  ,como vereís he llenado la pagina con los dichosos caramelitos
Yo tambien la votaria como la mejor, ……me encanta
vaciarse 4 cajas  de  
no tiene desperdicio ,es genial
 

 
Seguro que a Jane , que tiene pasión por Rod Stewart le gustará esto
Os pongo el enlace ,espero que funcione
Conxa

 
Definitivamente la escena de los caramelitos es genial… xD y vaya trabajito que debe haber tenido Jane para separarlos de los cereales (después de ver las fotos, uno capta realmente la broma)… ^_^ 
 
Mayca (Hélène de Montpellier)

Me partocon Annie este es Harry Connick jr , para ser una yaya de 80 años no esta senil ……..
lo tiene puesto en una foto en la chimenea de su cabaña
 

 

y esta la cancion que suena  stardust 
 
conxa
 

 

 

 

 

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