Los personajes

 

ELLA ES TAN DULCE

 

Sugar Beth Carey

Protagonista femenina. Frances Elizabeth Carey Tharp Zagurski Hooper. La hija descarriada de Parrish, Misisipí.

“Sugar Beth estaba un tanto deteriorada. El largo cabello rubio que le caía en remolinos sobre los hombros ya no brillaba tanto como antes, y los diminutos corazones de oro que adornaban los lóbulos de sus orejas ya no danzaban a un ritmo desenfadado. Sus labios fruncidos ya no tenían ganas de esbozar sonrisas seductoras, y sus mejillas de muñeca habían perdido la inocencia hacía ya tres maridos”.

“Pestañas tupidas seguían enmarcando unos ojos claros asombrosamente azules, aunque delicadas líneas empezaban a dibujar patas de gallo en las comisuras. Quince años atrás había sido la chica mejor vestida de Parrish, pero ahora una de sus botas altas hasta la pantorrilla y con tacones de aguja tenía un pequeño agujero en la suela, y su vestido de punto escarlata ceñido al cuerpo, con su recatado cuello de cisne y su no tan recatado largo, eran de una tienda barata en lugar de una boutique de lujo”.

Así la ve Colin:

“A los dieciocho, era la criatura más hermosa que se hubiera visto jamás en Parrish. Verla contonearse en la acera que conducía a las puertas del instituto Parrish era observar el arte sexual en movimiento: aquellas piernas interminables, el balanceo de sus caderas, el bamboleo de sus pechos, el brillo de su largo cabello rubio”.

“Sugar Beth seguía siendo hermosa. Esos ojos asesinos de color azul claro y esos rasgos perfectamente simétricos se irían con ella a la tumba y esa nube de cabello rubio era para cubrir una almohada de seda en el desplegable central de Playboy. No obstante, su frescor de rocío había desaparecido. Aparentaba más de treinta y tres años y era más dura También más delgada. Byrne había visto los tendones marcados en la larga curva de su cuello, y sus muñecas parecían casi frágiles. Sin embargo, su peligrosa sexualidad continuaba ahí. A los dieciocho era nueva e indiscriminada; ahora estaba bien afinada y mucho más letal. Puede que la rosa hubiera perdido el primor, pero sus espinas tenían puntas envenenadas”.

 

Colin Byrne

Protagonista masculino. Llegó a Parrish procedente de Inglaterra para enseñar en el instituto local.

“Su aspecto invocaba la elegancia melancólica de un hombre de otro período histórico, probablemente de la Regencia británica, o de cualquier época en la que destacaran los impertinentes, las cajas de tabaco y las reuniones de salón. Tenía los ojos color jade hundidos y un rostro estrecho y alargado, esculpido con pómulos prominentes sobre dos cuencas en forma de comas. Las colas de las comas se curvaban hacia las comisuras de una boca que no sabía sonreír. Era el rostro de un hombre exquisito, vagamente decadente, o lo habría sido de no ser por su nariz enorme, larga, huesuda y aristocrática, increíblemente fea y, sin embargo, perfectamente conjuntada con cuesto de sus facciones”.

“Llevaba un batín de terciopelo púrpura con la misma desenvoltura que otro hombre llevaría una sudadera. Completaban su atuendo unos pantalones de pijama de seda negra sujetos con un cordón y unas zapatillas adornadas con símbolos chinos de color escarlata en las puntas. Las prendas habían sido perfectamente confeccionadas para vestir ese cuerpo excepcionalmente alto y ancho de hombros, aunque sus grandes manos trabajadoras, de palmas anchas y dedos gruesos, advertían que no todo lo relacionado con Colín Byrne era exactamente lo que parecía”.

Así lo ve Sugar Beth:

“El joven profesor que ella recordaba sin embargo no era más que un pálido antecedente del hombre imponente que se erguía ante ella. Byrne seguía siendo raro aunque de un modo mucho menos inquietante. Su cuerpo desgarbado había ganado en musculatura y se veía atlético. Era delgado pero ya no enclenque y, por fin, se había conjuntado con su cara, incluso con aquella nariz de bocina, mientras que los pómulos que antes parecían feroces ahora poseían un aire patricio”.

“Se volvió y vio la silueta de él enmarcada en el umbral, la postura de-perfecta arrogancia de un hombre acostumbrado a mandar. Sólo tenía cuatro años más que ella, es decir, unos treinta y siete. Cuando era su profesor, esos cuatro años representaban una brecha insuperable pero ahora no significaban nada. Recordaba que las Sauces del Mar le encontraban muy romántico, pero Sugar Beth se negaba a enamorarse de alguien que con tanta terquedad se resistía a sus coquetas insinuaciones”.

 

Winnie Davis

Hermanastra de Sugar Beth. Se casó con Ryan de rebote, estuvo allí para consolarle el verano que Sugar Beth le abandonó para casarse con Darren Tharp. Aunque Winnie no se había transformado en un cisne mientras él estaba en la universidad, tampoco era ya el patito feo, y Ryan se dio cuenta.

De jóvenes, Sugar Beth había tenido todo lo que Winnie deseaba: belleza, popularidad, confianza en sí misma y a Ryan Galantine. Winnie, por su parte, sólo tenía una cosa que Sugar Beth deseara. Una cosa valiosa, sin embargo, que al final demostró ser la única que importaba.

“Luchó contra las ganas de ir corriendo a mirarse en el espejo para cerciorarse de que ya no era aquella Winnie Davis torpe y rechoncha. Aunque sus mejillas nunca perderían la redondez y ella nada podía hacer para remediar la baja estatura que había heredado de su padre, estaba delgada y en buena forma gracias a sus cinco torturadoras sesiones semanales en el gimnasio”.

 

Ryan Galantine

Ex novio de Sugar Beth. Marido de Winnie.

“Ryan Galantine y ella eran como Kent y Barbie. El chico más popular; la chica más popular. «Te querré siempre.» Le partió el corazón cuando cursaban el primer año en la universidad y ella lo dejó por Darren Tharp, la estrella del atletismo, que iba a convertirse en su primer marido”.

“El marido de Winnie fue el último en hacer su aparición. Era el más alto de los hombres, delgado y de facciones refinadas, con el cabello color trigo y los ojos color caramelo, y una de esas caras varoniles perfectamente simétricas que en más de una ocasión había impulsado a Merylinn a decirle que debía cumplir con la misión que le encomendara Dios y apuntarse como donante habitual de esperma”.

 

Gordon

Basset que Sugar Beth hereda de Emmett.

Gordon se movió. Ese perro era malo pero Emmett, su difunto esposo, le quería, y Sugar Beth se sentía obligada a quedárselo hasta encontrarle un nuevo amo. Hasta el momento no había tenido suerte. Resultaba difícil encontrar un hogar para un basset con un grave trastorno de la personalidad.

 

Griffin Carey

Padre de Sugar Beth y Winnie.

“Griffin era el heredero de la Fábrica de Ventanas Carey. Bajito, feúcho y de brillante inteligencia, Griffin cayó rendido a los pies de la reina de la belleza de Parrish, mientras que Diddie despreciaba en secreto a aquel chico al que consideraba «un renacuajo malcarado». Al mismo tiempo, ambicionaba todas las cosas que la unión de ambos podría proporcionarle”.

“Los hombres inteligentes mantienen a sus hijos legítimos separados de los ilegítimos, pero Griffin Carey no. Las tenía a ambas en la misma ciudad, a apenas tres millas de distancia y, en su total egocentrismo, se negó a reconocer cuan difícil resultaría para Sugar Beth y Winnie ir al mismo colegio”.

 

Diddie Carey

Madre de Sugar Beth.

“Diddie era la hija extravagantemente hermosa y amante de las diversiones de un tendero local”.

“A pesar de sus mutuos sentimientos de odio, jamás consideraron el divorcio. Griffin era el líder financiero de la ciudad; Diddie, su líder social y político. Ambos se negaron a renunciar a lo que el otro podía ofrecerle y el matrimonio siguió su curso accidentado, arrastrando a una niña confusa en su estela de destrucción”.

 

Tía Tallulah

Tallulah Shelborne Carey. Acogió al famoso pintor Lincoln Ash, y aseguraba que fue su amante. Le deja a Sugar Beth la cochera dónde está el valioso cuadro de Lincoln Ash.

 

Lincoln Ash

“DURANTE EL VERANO DE 1954
AQUÍ PINTO LINCOLN ASH
EL GRAN ARTISTA
DEL EXPRESIONISMO ABSTRACTO AMERICANO”

 

Las Sauces de Mar
Leeann Perkins

Primera amiga de Sugar Beth. De todas las Sauces del Mar, Leeann fue la que se sintió más traicionada por Sugar Beth cuando les dio la espalda para quedarse con Darren Tharp. Ahora es enfermera, está algo rellenita y es madre de Charlie, un pequeñín con sindrome de down.

“Leeann llevaba pantalones y zapatos con suela de caucho, o sea, o bien iba de camino al hospital o acababa de terminar su guardia,
—¡Mamí! —Charlie corrió hacia ella—. ¡Me gustan Benny y Daphne!
—Ya lo sé, cariño. —Aunque Leeann habló a su hijo, sus ojos no se apartaron de Sugar Beth”.

 

Merylinn Jasper

Compañera predilecta de travesuras de Sugar Beth.

“En cuanto a Merylinn, llevaba un conjunto anaranjado de cordoncillo que quedaba bien con su figura alta y ancha; todavía exageraba la nota de su maquillaje. Tallulah le había dicho que enseñaba matemáticas en el instituto”.

 

Amy Graham

Amiga de Instituto de Sugar Beth. Cristiana Mayor del último curso de Instituto y presidenta del Club Bíblico. Con tendencia al proselitismo, pero es tan buena que todos lo pasan por alto.

“Amy seguía sin llevar maquillaje, y la cruz de oro visible entre el cuello abierto y su conservador vestido rosa era una versión más grande de la que llevaba en el instituto, cuando ella y Sugar Beth se apoderaron de la cocina de Ellie para hacer galletas”.

 

Heidi Dwyer

Amiga de la infancia de Sugar Beth, hacía la ropita para sus Barbies.

Heidi Dwyer… ahora Pettibone, aún tenía sus grandes ojos color avellana y el cabello rojo, rizado y rebelde. Un osito de plata de ley colgaba de una cadenilla alrededor de su cuello, y su jersey rojo vivo estaba adornado con un racimo de cometas que ondeaban a la brisa de marzo. Sugar Beth imaginó que debía de tener una cómoda repleta de jerséis apropiados para toda estación y ocasión festiva.

 

Y sus maridos…

 

Clint Graham

Marido de Amy

“El hombre de pelo castaño y gafas debía de ser su marido”.

 

Deke Jasper

Marido de Merylinn

Deke Jasper, el marido de Merylinn, había perdido parte de su cabello aunque conservaba la mandíbula cuadrada y su atractivo. Siempre había sido un tanto sentimental, y a Sugar Beth le pareció ver un destello de simpatía en sus ojos.

 

Phil Pettibone

Marido de Heidi

“Phil, el marido de Heidi, jugaba al fútbol con Ryan. Seguía tan delgado como en el instituto, aunque ahora tenía el aspecto bronceado y nervudo de un corredor de fondo. Durante el último verano del colegio, todos pasaron los fines de semana junto al lago, bebiendo la cerveza que les proporcionaba a escondidas uno de los ayudantes del restaurante local. Phil ya salía con Heidi entonces, aunque él había intentado besar a Sugar Beth. Como ella no quería estropear su amistad con Ryan, nunca le contó lo ocurrido, aunque sí se lo contó a Heidi y la hizo llorar”.

 

Los Matrimonios de Sugar Beth

 

Darren Tharp

Primer marido de Sugar Beth. Se echó en sus brazos cuando murió su padre y ella se marchó de Parrish.

Darren Tharp, un ídolo americano. Jugó con los Braves durante un tiempo —esbozó con la mano un hachazo formidable.

 

Cy Zagursky

Segundo marido de Sugar Beth.

Cy no era más que un especialista que doblaba actores en escenas peligrosas. Tenía muchísimo talento, hasta el día que se mató tratando de saltar con su moto desde el muelle de Santa Mónica hasta la cubierta de un yate de lujo.

 

Emmett Hooper

Tercer marido de Sugar Beth. Magnate petrolero cuarenta años mayor que ella.

“Un magnate cuyas inversiones se habían ido a pique incluso antes que él enfermara. Emmett había sido su amigo del alma, su amante y la persona que la ayudó a completar la tarea de madurar”.

“Prométeme, Sugar Beth, que no perderás el tiempo llorándome. Has vivido como una monja durante más años de los que quisiera reconocer. Ya es suficiente.» Pero no había sido suficiente. Le recordó postrado en cama durante meses, su cuerpo fuerte consumiéndose, y la invadió el viejo amor cargado de ira. «¿Por qué tuviste que enfermar, viejo chocho? ¿Y, mucho menos, morir? ¿No sabes que te necesito?» El había sido el amor de su vida, y había días en que no se sentía capaz de resistir el dolor”.

 

Delilah Hooper

Hija de Emmett, hijastra de Sugar Beth. Nació con incapacidad mental, tiene 51 años. Está ingresada en Bookdale, una institución privada donde lleva casi toda su vida.

“La madre de Delilah había muerto pocos años antes de que Sugar Beth conociera a Emmett, y Delilah la echaba en falta desesperadamente. Para gran sorpresa de Sugar Beth, la hija de Emmett había transferido sus afectos a su nueva madrastra. Delilah era una persona dulce, divertida y muy, muy vulnerable: una mujer de cincuenta años con una mente de niña de once. A ambas les gustaban las cosas chicas, la ropa, el maquillaje, las reposiciones de Friends y Pixie Sugar Beth le había leído casi todos los libros de Judy Blume, La bruja del estanque del mirlo y las aventuras de Mary-Kate y Ashley. Cuchicheaban acerca de Leonardo DiCaprio, a quien Delilah adoraba, jugaban al Cluedo y salían a dar paseos cogidas de la mano”.

 

Meesie Baker

Enfermera preferida de Delilah

Más tarde, cuando pudieron hablar a solas, Meesíe le dijo a Sugar Beth:
—Creo que vuestra separación te pesa más a ti que a ella. Delilah te echa de menos pero le va muy bien aquí.

 
La Gente de Parrish

 

Gigi Galentine

Hija de Ryan y Winnie. Gigi odiaba tener trece años.

“Tendría trece o catorce años y era delgada, bisoña y hermosa. La suya era una belleza aún torpe, una hermosura todavía en pañales que, con toda probabilidad, le hacía la vida miserable. LA chica se sujetó la melena corta y lacia detrás de las orejas. Su ropa era horrible: un par de pantalones informes y, como mínimo, dos tallas más grandes de lo necesario y una cazadora desastrada que le llegaba a las caderas. Su rostro era redondo y delicado, y su boca un tanto grande para la fragilidad de los pómulos. Incluso a la luz débil del porche, Sugar Beth vio sus ojos azul pálido, casi fantasmales en su contraste con su pelo oscuro”.

“Gigi se parecía más a su padre, especialmente en la boca y la forma de la cara. Su pelo, en cambio, era castaño oscuro en lugar de rubio, y no tenía sus ojos dorados. Los suyos se parecían a los ojos de su madre de un azul claro y un poco espeluznante Ojalá fueran castaños dorados como los de su padre. Dijera lo que dijese la yaya Sabrina, Gigi se parecía más a su padre que a su madre”.

 

Chelsea Kiefer – Kelli Willman – Gwen Lu – Gillian Granger – Sachi Patel y Jenny Berry

Amigas de Gigi.

“No obstante, Winnie tenía razón en una cosa: le fue imposible deprimirse con la casa llena de adolescentes que reclamaban su atención. Las nuevas amigas de Gigi eran cursis y patosas, aunque también tiernas y divertidas. Puede que un día las Sauces del Mar tuvieran que formar una división juvenil”.

 

Eva Whitestone

Directora del colegio de Gigi

“— Eva, Ryan al habla. ¿Qué ocurre?
—Tengo aquí a Gigi. Es necesario que vengas.
—¿Se ha hecho daño?
—Ella está bien. Pero Chelsea Kiefer tiene una muñeca rota. Gigi la empujó dentro de una taquilla”.

 

Aaron Leary

Actual alcalde de Parrish. Acude a la ominosa cena.

“Aaron era el alcalde actual de Parrish. Habían ido juntos al instituto pero dado que él era presidente del club de ajedrez y, además, negro, no se habían movido en los mismos círculos. Sugar Beth le recordaba como un muchacho estudioso y entrañable, de modo que no debió de joderle demasiado. Verse obligada a servir a un compañero de clase le resultaba humillante pero, tratándose del alcalde sería llevadero”.

 

Charise Leary

Esposa de Aaron

“—Te presento a mi esposa Charise
La estilizada mujer no era de Parrish y no comprendió por qué su marido le presentaba a la criada”.

 

Jewel Myers

La hija marimacho del ama de llaves de Diddie. Lesbiana y feminista radical. Propietaria de LIBROS GEMIMA. Ofrece un empleo a Sugar Beth.

“Se le acercó una negra bajita, cuya cabeza rapada revelaba la forma elegante de su cráneo. Llevaba un top azafrán de mangas largas ceñido al cuerpo, un collar de cuentas de madera y una falda estrecha hasta media pantorrilla. Tenía cuerpo de bailarina, por menudo que fuera y sonreía mientras ocupaba su puesto detrás de la caja”.

 

Sabrina Davis

Madre de Winnie. Griffin lleva con ella una doble vida y la deja embarazada en menos de un año después que a Diddie. Al final se quedó con todo del testamento del padre de Sugar Beth.

“—La abuela es más agradable ahora.
—Los años han suavizado su carácter. Cuando yo era joven, sólo tenía espacio para una persona en su vida, y esa persona era mi padre —dijo Winnie”.

 

Laurie Ferguson

Secretaria de la agencia de seguros. Sugar Beth va buscando trabajo.

“Laurie le caía bien cuando iban al instituto y Sugar Beth no podía recordar que le hubiese hecho nada especialmente despreciable, pero no tardó en darse cuenta que los recuerdos de Laurie no coincidían con los suyos”.

 

Peg Drucker

Cajera del supermercado de Parrish

 

Madeline Farr

Dama de la sociedad Neoyorkina.

—¿Madeline? —Sugar Beth se volvió de nuevo hacia Byrne. Él negó enérgicamente con la cabeza. Ella se sentó en el brazo del sofá y recuperó el bol de cereales. Por fin, empezaba a divertirse—. Lo siento, tengo órdenes de no interrumpirle.

 

Sherry Wilkes

Antigua compañera de clase de Sugar Beth.

“Al salir de la tintorería se topó con Sherry Wilkes, una de sus antiguas compañeras de clase, quien la entretuvo para ofrecerle un informe detallado de todos sus problemas de salud, incluida su acidosis, su eccema y una endometriosis incipiente. Sugar Beth pensó que debería de estar agradecida de que una mujer se interesase en hablar con ella, pero ese encuentro no hizo más que agudizar su añoranza de las Sauces del Mar”.

 

Ernie

Proveedor de la cena. Sugar Beth tuvo con él sus más y sus menos.

“Ernie, el desgraciado proveedor, con su cara rosada, su cabeza calva y sus cejas pobladas, parecía una versión demoníaca de Porky el Cerdito”.

 

Neil Kirkpatrick

Editor de Colin. Sugar Beth le llama fingiendo ser Lady Francés Posh-Wicket cuando quiere ponerse en contacto con Colin.

“Neil se resistió cuando Colín quiso conducirle hacia el bufe puesto en el comedor.
—Aún no. Las Sauces del Mar acaban de entrar. Esas mujeres dan miedo.
—Imagínate cómo eran bajo el liderazgo de Sugar Beth.
—No tengo que imaginármelo —respondió Neil—. He leído Reflexiones”.

 

Donna Grimley

Ayudante de Winnie en Tesoros del Ayer.

“… la mujer que Winnie contratara como nueva ayudante, empezaba a sospechar algo”.

 

Dulane Cowie

Oficial de policia de Parrish.

“… que ofrecía mucho mejor aspecto con su uniforme de policía que hurgándose la nariz en el aula de recuperación del cuarto trimestre se le acercó presuroso”.

 

Pansye Tims

Hermana mayor de Corinne, una antigua amiga de Sugar Beth.

“—¿Te acuerdas de mí, Sugar Beth? Soy Pansye Tims, la hermana mayor de Corinne.
—Claro, Pansye, por supuesto. ¿Cómo te va?`
—Me estoy recuperando de una sinusitis. —La mujer se acercó más—. Todo el mundo habla de lo de anoche. Imagínate qué le habría pasado a Winnie si tú no hubieras estado allí para sacarla de la tienda. Ella es tan especial… Parrish no sería lo mismo sin Winnie. Sólo quiero que sepas que te estamos todos muy agradecidos”.

 

Carolyn Bradmond

Amiga de Colin.

“Estaba tan concentrado en odiarse a sí mismo que no vio acercarse a la atractiva pelirroja. Carolyn Bradmond era una de esas mujeres de enérgicas de bajo mantenimiento, de cuya compañía él debería disfrutar más que nadie. Era inteligente, sofisticada y demasiado entregada a su profesión como para plantear exigencias emocionales. La mujer ideal para Colín Byrne… ¿Por qué, entonces, no se había acordado de ella en los cinco meses transcurridos desde la última vez que la viera?”

 

Cubby Bowmar

Compañero de Instituto de Sugar Beth. Ahora tiene un negocio: Limpiezas de Alfombras Bowmar.

“Cuando iban al instituto, Cubby y sus amigotes aparecían sobre el césped de La Novia del Francés a medianoche, aullando a la luna y coreando su nombre:
—Sugar… Sugar… Sugar…”

 

Junior Baldes – Carl Ray Norris – Jack McCall – Tommy Lilburn

Amigotes de Cubby Bowman.

“—No hablas en serio, Sugar Beth. Vamos. Tómate una cerveza con nosotros
—¿Sabe tu mujer que estás aquí?
—No seas así. Es nuestra noche libre.
—La noche libre de los imbéciles, querrás decir.
—Eres la mujer más hermosa del mundo. —Cubby metió su mano libre bajo la axila y agitó el codo como si fuera un gallo manco, al tiempo que volvía a entonar—: Sugar… Sugar… Sugar…
Junior le secundó:
—Sugar… Sugar… Sugar…
Tommy echó la cabeza atrás, derramando cerveza y ladrando.
—Por el amor de Dios, cerrad el pico”.

 

Pastor Daniels

Oficia la ceremonia.

“La voz del ministro interrumpió sus pensamientos. El pastor Daniels era un tradicionalista, y a Colín no se le había ocurrido que pudiera modificar la ceremonia”.

 

Eugenia, Eugenia la terrible, Cariñín o Dulzura.

“Todos la llamaban Cariñín excepto su padre, que la llamaba Eugenia… O Eugenia la Terrible, desde el día en que él encontró su nueva corbata marca Helmut Lang nadando en el bebedero de Gordon. Después de su madre, era la alegría de su vida, un diablillo que había heredado su cabello negro y los ojos deslumbrantes de Sugar Beth, aderezados con su propio espíritu arisco. Cada mañana, cuando Colín la llevaba a la planta baja, berreaba en sus brazos al ver el retrato tamaño natural de Diddie y Sugar Beth, que volvía a ocupar su viejo lugar en la pared del vestíbulo. Todas sus amenazas de prender fuego al maldito cuadro cayeron en oídos sordos. Sugar Beth declaró que Winnie no podría haberle hecho mejor regalo de bodas. Con excepción de las perlas de Diddie, claro”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: