Críticas

 CRÍTICA DE TARANIS
¿Alguna vez, al leer un libro de romántica, os habéis puesto de parte del enemigo de la protagonista? Pues leyendo este libro lo haréis, os lo aseguro, desde el primer capítulo. Y por culpa de eso estuve a punto de dejar el libro sin leer. Me encontraba ante un dilema: seguir leyendo un libro en el que iba a sentir prejuicios contra la prota, o dejarlo y no saber cómo narices iba a hacer la autora para darle la vuelta a la tortilla. ¿Pero por qué, os preguntaréis? Pues bien, voy a poneros en situación. Supongo que tod@s habréis visto las típicas películas de adolescentes “made in USA”. Sí, ésas en las que aparece la típica chica popular, con su séquito de tres o cuatro seguidoras, que forman un club súper-mega-guay y que se dedican a hacer la vida imposible a los compañeros menos favorecidos. Por supuesto, ella es la novia del capitán del equipo de lo que sea que se juegue en ese instituto. Pero a esto sumarle que todos estos adolescentes se encuentran en un pueblo pequeño del sur profundo, estado de Mississipi. Pues la prota es esa chica popular, si hasta se llama Sugar Beth (por Dios, qué nombre). Y no os podéis imaginar la de perrerías que les hizo a todos los del pueblo incluso a su novio y a sus cuatro súper amigas.

Pero las dos personas que más la odian en Parrish son Winnie, su gran enemiga, una chica humilde a la que le hacía la vida imposible en el instituto; y Colin Byrne, su profesor de literatura al que consiguió que echaran del instituto y del pueblo por acusarlo falsamente de acoso sexual.

Durante esos quince años, Colin ha vuelto al pueblo con su reputación recuperada y bastante rico y famoso por un libro que ha conseguido ser un gran éxito; y Winnie se ha casado con el que fuera novio de Sugar Beth y ahora es la mujer más rica e influyente de Parrish. Así que imaginaos lo que encuentra la protagonista al volver allí: a todo un pueblo en pie de guerra y con sed de venganza.

¿Ya os habéis imaginado quién es el prota masculino? Pues sí, es Colin. Y su físico incluye una nariz desproporcionadamente grande. Vamos que ni el mismísimo Cyrano de Bergerac o el Conde de Rivombrossa (que me perdone Tricia). Aunque ya sabéis lo que dicen de los hombres con nariz grande. Y la prota da fe de ello, que lo sepáis. Tendréis que leer el libro para saber qué cambia entre ellos para que de odiarse pasen a tener un romance.

El punto de inflexión en la historia es cuando realizan su venganza y entonces se da un giro de 180 grados y te pones de parte de Sugar Beth, pero no sin entender las razones de los demás. Ella ya no es la muchacha que se fue del pueblo a los 18 años. Durante esos 15 años de ausencia ha estado casada tres veces y ha tenido una vida muy dura, que la autora irá desvelando a lo largo de la novela. En definitiva, ha madurado a causa de las desgracias que ha sufrido.
Es, en conclusión, una novela que no podéis dejar de leer por su originalidad, con diálogos divertidos pero ácidos al mismo tiempo. Y, como tiene costumbre esta autora, nos presenta unos personajes secundarios con personalidad propia y a los que da tanta importancia como a los principales. Es una historia que te hace cambiar tus puntos de vista y sacar a la luz la empatía que todos llevamos dentro.
Aunque tengo que advertiros que no os vais a encontrar con una historia tan divertida como otras que ha escrito esta autora. Por ello, no le doy un sobresaliente, porque me ha hecho sufrir un poquito. Así que le pongo un notable alto. Un 8 sobre 10. Eso sí, el final es muy divertido, muy en la línea de SEP.

Puntuación: 8

 

CRÍTICA DE LADY MARIAM

Sugar Beth era la niña rica de Parrish. Todo en su vida era perfecto. Tenía dinero e influencias, era líder en la escuela, poseía belleza, los chicos enloquecían por ella y, además, su novio, Ryan Galantine era un perfecto Ken para la Barbie. En realidad ella no era sólo eso, era además una verdadera arpía que humillaba a los más débiles y que llegó incluso a denunciar falsamente por abuso sexual a Colin Byrne, su profesor de literatura… y protagonista del libro.

La principal vícima de Sugar Beth era Winnie, hija de la amante de su padre. El padre tenía, a poca distancia de su familia oficial, la casa de su amante y su otra hija. Sugar Beth poseía todo, pero nunca consiguió la más mínima muestra de interés y cariño de su padre hacia ella, a pesar de esforzarse por conseguirlo de diferentes maneras. Sin embargo veía las expresiones de amor de su padre por Winnie.

Sugar Beth luchó para sobreponerse a esta situación difícil y dolorosa generada por el padre, haciendo uso de las armas que conocía, las manipulaciones que aprendía de su madre. Su venganza cayó entonces en Winnie, que tenía poca confianza en sí misma, temor de hacerle frente y, para colmo, estaba secretamente enamorada de Ryan, el novio de Sugar Beth.

Luego Sugar Beth se fue de Parrish, abandonó a Ryan en forma muy hiriente y dejó de interesarse por su grupo de amigas. Luego de 3 matrimonios (la mayoría con sujetos francamente indeseables), sin dinero y apenas sobreviviendo, Sugar Beth regresa y se encuentra con que la casa que era de sus padres y que había sido heredada por Winnie, pertenecía a Colin Byrne (ahora un exitoso escritor). Ella pensaba quedarse lo menos posible en la casa de su difunta tía (ubicada al lado de la casa de Colin) y buscar el valiosísimo cuadro que ésta le dejó como herencia. Sin embargo, las cosas se complican y debe quedarse más tiempo.

En los años transcurridos Winnie se ha casado con Ryan Galantine (el novio de la adolescencia que Sugar Beth había abandonado y que era su amor imposible), tiene una hija, posee gran influencia en la ciudad, lidera el antiguo grupo de amigas de Sugar Beth y se ha transfomado en una mujer segura de sí misma. Bueno, ha aprendido a dar esa impresión pero no todo es siempre lo que parece.

La pequeña ciudad de Parrish a estas alturas se encuentra a la expectativa por el regreso de la antigua niña rica mimada y los que fueron rechazados por ella en el pasado están deseosos de hacerle pagar lo que sufrieron. Obviamente, entre ellos (y en primera fila) está Colin Birth, ansioso por humillarla ante todos.

Acabo de leer este libro por segunda vez y me ha parecido excelente y aún mejor que la primera vez que lo leí. No sé cómo ha hecho Susan Elizabeth Phillips para conseguir personajes tan vívidos, con matices, con virtudes y defectos. Es un libro que te muestra estos personajes y lo que ellos viven en cada momento. Todos ellos son importantes, Phillips no descuida a ninguno y consigue delinearlos sin “contarnos cómo son” ya que las características de ellos surgen en sus acciones, sus diálogos y sus pensamientos. Parecería que los personajes salieran del libro y estuvieran ahí mismo de tan vívidos que son. Hubo momentos en que me hizo acordar a Nora Roberts, por la habilidad para delinear personajes y por la coherencia de éstos. Son estilos completamente distintos pero tienen en común esa característica.

La novela tiene además una historia secundaria, la historia de Ryan Galantine y Winnie (el ex novio y la hermanastra de la protagonista), que me atrapó tanto como la historia principal. Winnie en un principio parece ser una simple víctima pero luego vemos que ella también tenía “pecados” que ocultar. Ryan en un primer momento me dio la impresión de un hombre débil pero luego muestra otros matices.

También es muy interesante el personaje de Gigi, la hija de Ryan y Winnie, con sus problemas adolescentes, sus inseguridades y sus rebeldías. Creo que ella logra en cierta forma ser un nexo de los personajes con los conflictos del pasado. Winnie y Sugar Beth no pueden dejar de acordarse de sus propias historias y errores ante los conflictos que plantea Gigiy así evolucionar.

Podría decir muchas cosas interesantes con respecto al argumento pero creo que justamente le quitaría el atractivo a la forma en que Phillips ha escrito esta novela, ya que los personajes se van comprendiendo más y adquiriendo otra dimensión, a medida que el pasado y el presente se van descubriendo con detalles. A diferencia de otras novelas, “Ella es tan dulce” va tomando cada vez más profundidad a lo largo del libro.

Me encantó la protagonista porque es una verdadera bruja que se redime sin dejar de ser ella misma. Sugar Beth consigue reírse de sus errores admitiéndolos públicamente quitando así la posibilidad de un ataque. Es un personaje complejo (más allá de que todos estos personajes tienen muchas dimensiones) y es muy interesante ver la interacción que ella tiene con todos los demás. En ella se ve una gran fortaleza y un obstinado orgullo que le permiten hacer frente a los problemas de este regreso.

Él es un protagonista masculino atípico ya que lo describe con una monstruosa nariz y además hace referencia a que su sofisticación les hizo creer a algunos que era homosexual. Sin embargo, él es tan hombre que se ríe despreocupadamente de estos comentarios y continúa con su estilo de vida, en forma muy segura.

La autora consigue un mezcla perfecta y muy difícil entre humor y drama. No sé cómo lo hace, pero lo consigue. Quizás, si comparo este libro con los otros de ella que he leído, es el más profundo y con menos humor liviano. El humor acá es más controlado, dosificado y mezclado sabiamente en algunas situaciones y en los diálogos. Para mí consigue un equilibrio perfecto.

Es muy interesante ver la evolución de los personajes desde el pasado al presente y también a lo largo de la novela. Cada uno tiene sus propios “fantasmas” con los que lidiar y es interesante ver cómo lo hacen a lo largo de la novela. Esta evolución se ve en todos los personajes y es una de las virtudes del libro ya que además consigue hacernos cambiar de posición con respecto a los personajes.

Está claro que la recomiendo, aunque hago la advertencia de que me parece bastante distinta a otras novelas de SEP. Por lo tanto, si no les gusta la autora en este libro, no se desanimen y prueben con otro.

Por este tipo de libros vale la pena leer novelas románticas. Mi calificación es 10 (y si hubiera más que 10 también se lo pondría).

Puntuación: 10

Puntuación media: 9

Críticas recogidas de la web Autoras en la Sombra

Otras críticas de medios diversos:

“…Ingeniosa.. …mi novela de romance favorita.” —Columbus Dispatch

“Ella es tan dulce es uno de esos libros que definen las novelas románticas…Léalo ahora…Lo pondrá inmediatamente en la lista de sus novelas favoritas.” —The State

“…Cuento de hadas divertido, que entretiene.” —Publishers Weekly

“Conocida por su “marca registrada” (agudeza rápida y diálogo fluido) la Sra. Phillips consecuentemente escriber novelas románticas impagabales, y Ella es tan dulce, es otro ejemplo”. —Reviewer’s Choice

“Esta descarada novela encantará a los seguidores de la Phillips, que han estado esperando con impaciencia su próxima creación.” —Library Journal

“Personajes memorables…una novela contemporánea, fresca y sensual. La sencilla perfección de la escritura de Phillips en esta espléndida historia encantará a sus lectoras”. -Booklist.

“Coger personajes con defectos tanto grandes como pequeños, y hacerlos entrañables y divertidos es algo que Phillips hace fenomenalmente. Ella es tan dulce, da en el blanco.” —DCHA Bookclub.

“La hija pródiga de una pequeña ciudad regresa para enfrentar su pasado, tal es el argumento de la divertida y fresca historia de Ella es tan dulce, un estupendo cuento de hadas” – Publishers Weekly.

“Una novela chispeante. Los diálogos son brillantes y sabrosos” AudioFile.

“Phillips escribe novelas románticas de temática contemporánea con un estilo único y sumamente atrayente”. -Romance Reader.

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