Los personajes

Cázame si puedes

 

Annabelle Granger – Campanilla – Patatita

Pelirroja, 1’6o de estatura. Hija y hermana de triunfadores, no ha tenído demasiado éxito en sus anteriores trabajos. Según ella, porque lleva la palabra “prima” escrita en la frente. Hereda de su abuela la casa, el coche y su agencia de contactos. Está decidida a triunfar. No tiene experiencia, pero si mucho entusiasmo. Hincha de los Cubs

Así la ve Heath

Su casamentera era media cabeza mas pequeña que la mujer que había traído. Su maraña de pelo dorado rojizo brillaba alrededor de su pequeña cabeza. La chaqueta corta blanca que llevaba con el vestido de tirantes color lima era, sin duda, una gran mejora sobre el conjunto del día anterior; aún así, seguía pareciendo un hada del bosque chiflada.

Así se ve a si misma

El inconveniente de ser una casamentera era que tal vez ella misma no volviera a tener una cita. Cada vez que topaba con un sol­tero atractivo, tenía que hacer de él un cliente, y no podía permitir que su vida personal complicara aquello. No es que fuera un pro­blema en este caso concreto…

Así se siente ante Heath

Dirigió una mirada a Heath. La sim­ple proximidad de tanto macho desatado casi le levantaba ampollas. Hasta su olor era sexy, como el de las sábanas caras, el buen jabón y el almizcle de las feromonas. El frappuccino que se deslizaba por su garganta no contribuía mucho a enfriar sus tórridos pensamien­tos, y al fin encaró la triste verdad de que estaba hambrienta de se­xo. Dos infelices años desde que rompiera su compromiso con Rob. A todas luces, demasiado tiempo durmiendo sola.

Heath Champion – La Pitón – H.D. Campione

Representante de jugadores de la NFL. En la treintena y millonario, busca la esposa perfecta que complete su éxito. Hincha de los Red Sox.

Así lo ve Annabelle:

Tenía una mandíbula cuadrada y fuerte, y todo en él era la pro­clamación del hombre con arrestos que se ha hecho a sí mismo…, el tipo duro que había suspendido en seducción las primeras dos veces pero que finalmente había conseguido aprobar el tercer examen. El color de su pelo, grueso y vigoroso, era una mezcla entre portafo­lios de piel y botella de Budweiser. Su nariz recta transmitía con­fianza en sí mismo, y sus cejas oscuras, audacia. Una de ellas estaba hendida cerca del extremo por una fina cicatriz pálida. Las líneas bien perfiladas de sus labios sugerían escasa tolerancia con la gente estúpida, una pasión por el trabajo duro rayana en la obsesión y, po­siblemente —aunque esto último podía ser producto de su imaginación—, la determinación de poseer un pequeño chalet cerca de Saint Tropez antes de cumplir los cincuenta. De no ser por una vaga irregularidad en sus facciones, habría sido insoportablemente atrac­tivo. En cambio, era un tipo extremadamente guapo. ¿Para qué ne­cesitaba una casamentera un hombre así?

Heath bostezó y estiró las piernas. Pese a su lujoso guardarro­pa, a ella no le costaba nada imaginárselo en vaqueros, con una ca­miseta raída y botas de trabajo rozadas.

Así se ve él mismo:

Si bien no ocultaba sus raíces de chico del campo —alardeaba de ellas cuando le convenía—, evitaba que nadie viera la cantidad de tierra que aún había adherida a esas raíces. Vestía la ropa más cara, conducía los mejores coches, vivía en la mejor zona de la ciudad. Sabía distinguir un buen vino, a pesar de que rara vez lo bebía; entendía de bellas artes en términos académicos, si no estéticos, y no necesitaba un manual de buenas maneras para identificar un te­nedor para pescado.

Trevor Champion Granger

 

*****

 

“Nana” Myrna Reichman
Abuela de Annabelle. Ante la incomprensión de su famosa familia, era la única que apoyaba a Annabelle de forma incondicional.

ShermanCrown Victoria de Nana, que también hereda Annabelle
¿Por qué Nana no pudo elegir un pequeño y bonito Honda Civic en lugar de aquel repug­nante armatoste verde devorador de combustible? Con su metro sesenta de estatura, Annabelle tenía que sentarse sobre un cojín para poder ver por encima del volante. Nana nunca se había toma­do la molestia de colocar un cojín, pero también es verdad que ape­nas conducía. Después de doce años de uso, el cuentakilómetros de Sherman no llegaba a los 63.000.

Raoul
Amante imaginario de Annabelle

Ratón
Sin techo conocido únicamente por el mote de Ratón, fa­moso en el barrio de Wicker Park por su falta de higiene y su afi­ción al vino de garrafa. Annabelle se lo encuentra durmiendo la mona bajo su coche cuando sale para su primera entrevista con La Pitón.

Rob – Rosemary
Ex novio de Annabelle. La dejó plantada días antes de la Boda.
Tenía las manos grandes y fuertes, con las uñas largas y pintadas de color caramelo, y tres pulseras de oro le adornaban la muñeca. Hacía casi seis meses desde que Anna­belle la había visto por última vez. Rosemary tenía la cara más del­gada y las caderas más rellenas. Se acercó a la mesa y Annabelle ex­perimentó una mezcla de emociones encontradas que no le era en absoluto desconocida: ira y traición, compasión y repulsa… una dolorosa ternura.

 

FAMILIA DE ANNABELLE

Kate Granger
Madre de Annabelle
En los viejos tiempos, cuando su madre tenía sentido del humor, habría sido gracioso, pero, a los sesenta y dos años de edad, Kate Granger no conseguía habituarse a su nueva vida de jubilada. Si bien los padres de Annabelle se habían comprado una espectacular casa en la playa, en Naples, Florida, Kate echaba de menos San Luis. De naturaleza inquieta, dirigía toda la energía, que en el pasado había volcado en una carrera bancaria de éxito, hacia sus tres hijos adultos. Especialmente hacia Annabelle, su único fracaso.

Chet Granger
Padre de Annabelle
Juega dieciocho hoyos por la mañana y se pasa toda la tarde viendo el canal de golf. Lleva meses sin abrir una revista médica. Lo normal sería que, después de cuarenta años como cirujano, sintiese alguna curiosidad, pero las únicas ocasiones en que muestra algún interés por la medicina es cuando habla con su hijo.

Doug Granger
Treinta y cinco años y ya vicepresidente de una de las empresas de contabilidad más im­portantes del sur de California.

Candace
Su cuñada, una trepa in­segura y antipática.

Adam Granger
Segundo capítulo de la sorprendente saga de Los asombrosos mellizos Granger, dedicado a la extraordinaria vida del doctor Adam Granger, el reconocido cardiocirujano de St. Louis.

 

LOS TUCKER SOMMERVILLE

Kevin Tucker
Kevin Tucker, el quarterback más avispado de la Liga Nacional de Fútbol. Principal cliente de Heath.

Molly Sommerville
Esposa de Kevin
La mujer de Kevin no podía estar más lejos del prototipo de rubia des­pampanante casada con una estrella de la Liga Nacional de Fútbol. Tenia un cuerpo esbelto y firme, pero que tampoco era nada del otro mundo. Salvo por un par de ojos azul grisáceo algo achinados, ella y Phoebe guardaban escaso parecido físico.

Pippi Tucker….Victoria Phoebe Tucker
La túnica de la pequeña de tres años era del color del jarabe de fresa, sus ojos como gominolas verdes de inocencia. Tan sólo la inclinación desenfadada de la diadema rosa sobre sus rubios rizos dejaba entrever el corazón de un forajido.

Danny Tucker
El pequeñín de los Tucker.

 

LOS CALEBOW SOMMERVILLE

Phoebe Sommerville
La propietaria y directora ejecutiva en jefe de los Stars estaba ya sobre los cuarenta, y nadie llevaba los años mejor que ella. Su as­pecto era el de una versión intelectual de Marilyn Monroe, con la misma nube de pelo rubio claro y un cuerpo que quitaba el hipo, hoy cubierto con chaqueta ajustada color aguamarina y estrecha falda de tubo amarillo canario abierta por un lado. Sensual, con pecho abundante y largas piernas, debería ser un póster central vez de la mujer más poderosa de la Liga Nacional de Fútbol.

Dan Calebow
Dan Calebow era el presidente de los Stars y el marido de Phoebe. Se habían conocido cuando Phoebe heredó el equipo de su padre. Por aquel entonces, Dan era el entrenador jefe y Phoebe no tenía ni idea de fútbol, algo que ahora resultaba difícil de creer. Sus peleas iniciales eran casi tan legendarias como su poste­rior historia de amor. El año anterior, un canal por cable había pro­ducido una película cutre sobre ellos, y a Dan aún le estaban to­mando el pelo porque su papel lo había interpretado el antiguo componente de un grupo vocal de chicos.

Hannah Calebow
Hija de doce años de los Calebow
Al cabo de unos instantes, apareció Hannah Calebow, de doce años. Delgada y rara, se parecía más a su tía Molly que a Phoebe, su madre. Su pelo castaño claro, ojos expresivos y rasgos ligeramente asimétricos insinuaban la promesa de algo más interesante que una belleza convencional cuando creciera, aunque en este momento era difícil precisar el qué.

Julie y Tess Calebow
Hijas ma­yores de los Calebow, gemelas de quince años. Voluntarias en un centro de asis­tencia diurna a familias sin recursos. Trabajan con niñas de cuatro y cinco años, supervisando actividades dirigidas a introducirlas en mates y ciencias.

Andrew Calebow
El pequeño de los Calebow de nueve años.

 

GRUPO DE LECTURA (Además de los Tucker y los Calebow)

Ron y Sharon McDermitt
Ron McDermitt, el director general y principal responsable de los Chicago Stars, su mujer. Después de Molly, Sharon era la mejor amiga de Phoebe, y presidía la Fundación benéfica de los Stars.

Dar­nell y Charmaine Pruitt .
El mejor defensive tackle que han tenido los Stars en toda su historia y su mujer.
El día que conoció a Darnell, el ma­rido de Charmaine, Annabelle se había quedado atónita ante lo que parecía el peor emparejamiento del siglo. Aunque sabía que Darnell había jugado en tiempos con los Stars, Annabelle no estaba por en­tonces al tanto del fútbol, y le había imaginado tan conservador como Charmaine. Muy al contrario, Darnell tenía un diamante incrustado en un diente, una colección aparentemente interminable de gafas de sol y una afición a la joyería pesada digna de una estre­lla del hip-hop. Las apariencias, no obstante, engañaban. Más de la mitad de los libros seleccionados en el club de lectura lo eran por recomendación suya.

Webster y Krystal Greer.
Krystal parecía Diana Ross más joven. Esa noche se había recogido el pelo largo y rizado con un lazo rojo que combinaba con un pañuelo atado a modo de top. Era pequeña, pero se comportaba como una reina, y el hecho de ha­ber cumplido los cuarenta no había alterado ni sus pómulos de mo­delo ni su actitud implacable.

Janine
Junto con Annabelle, la única soltera del grupo. Escritora de libros para adolescentes.
Janine, con sus canas prematuras, sus joyas de artesanía y su vestido de tirantes estampado hasta los tobillos, salía de un mal año: la muerte de su madre, un cáncer de mama, y una mala racha en la venta de sus libros. Las amistades del club de lectura lo eran todo para ella.

Ian y Gwen Phelps
Annabelle había conocido a Gwen e Ian al poco de dejar la uni­versidad, cuando vivieron en el mismo bloque de apartamentos. A pesar de que perdiera pelo, Ian era un tío enormemente atrac­tivo, y Gwen le adoraba.

 

ROMANCE SECUNDARIO

Bodie Gray
Guardaespaldas y amigo de Heath.
El conductor era un tipo grande, de un moreno atroz. El colosal par de brazos y la muñeca con que había rodeado el volante estaban adornados con tatuajes. La cabeza rapada, unos ojos de sabérselas todas y su sonrisa aviesa le daban un aire de gemelo per­verso de Bruce Willis que resultaba muy sexy y daba bastante mie­do a un tiempo.

Portia Powers
De Parejas Power, directora de la agencia matrimonial más exclusiva de Chica­go.
Su ex marido había dicho de ella en cierta ocasión que su pelo oscuro, su cutis blanco invernal, sus asombrosos ojos azules y la extrema delgadez de su figura hacían que pareciera Blancanieves tras dos meses de seguir la dieta South Beach.

 

CITAS DE HEATH

Gwen Phelps
Primera cita. Gwen, amiga de Annabelle y una mujer que había nacido con ese gen misterioso que hacía que los hombres se derritieran con sólo mirarla.

Barrie Delshire
Barrie no era la mayor lumbrera del plantel de Pottery Barn, pero era dulce, de una belleza exquisita, y el contorno de su busto debería bastar por sí solo para llamar la atención de Heath.

Rachel Gorny
Nieta de uno de los amigos de toda la vida de Nana, carecía de la ex­cepcional belleza de Barrie, pero era inteligente, talentosa y con su­ficiente carácter como para pararle a él los pies. También poseía el lustre social que Heath parecía exigir.

Zoe
Arpista.

Celeste
Economista de la Uni­versidad de Chicago.

Keri Winters
La más reciente presentadora de las noticias de la noche de la WGN-TV. Keri era des­pampanante, brillante y refinada; demasiado refinada. Era el equivalente femenino de Heath, y entre los dos resultaban lo bastante resbaladizos como para flotar un petrolero.

Claudia Reeshman
Super modelo de Chicago. La cita es de parte de Portia, a Annabelle no le gusta y la despide sin consultar con Heath.

Delaney Lightfield
Última cita de Annabelle. A sus veintinueve años, Dela­ney le recordaba a una Audrey Hepburn rubia y más atlética. Lle­vaba un vestido de punto azul marino, sin mangas, con un sencillo collar de perlas que había pertenecido a su bisabuela. Se había cria­do en Lake Forest y graduado en Smith. Era una esquiadora con­sumada y se defendía bastante bien al tenis. Jugaba al golf, monta­ba a caballo y hablaba cuatro idiomas.

 

CLIENTES HEREDADOS DE NANA

Sr. Bronicki
El señor Bronicki estaba jubilado, vivía enfrente y dedicaba su tiempo a pergeñar nuevas maneras de hacerle la vida imposible.
Era de constitución enjuta y fibrosa, y tenía unas cejas grises como los pelos de una oruga, con una inclinación mefistofélica. El pelo que le faltaba en la cabeza brotaba en abun­dancia de sus orejas, pero le gustaba ir muy peripuesto y llevaba ca­misas deportivas de manga larga y zapatos de cordones embetuna­dos hasta en los días más calurosos.

Ernie Marks y John Nager
Ernie era el director de una escuela de enseñanza primaria, ca­riñoso con los niños pero inseguro con las mujeres, y John el hipo­condríaco era incapaz de echar un polvo sin hacer que su pareja se sometiese a todas las pruebas pertinentes en la Clínica Mayo.

 

EQUIPO DE PORTIA POWERS

Inez -Kiki Ono -Briana Olsen-SuSu Kaplan.

Sus ayu­dantes, cuya edad oscilaba entre los veintidós y los veintinueve, patrullaban los bares más de moda en la ciudad y efectuaban las entrevistas iniciales. Portia las había contratado atendiendo a sus contactos, su cerebro y su aspecto. Se les exigía que vistieran de ne­gro en el trabajo: trajes sencillos y elegantes, pantalones holgados con blusas o suéteres clásicos, y chaquetas con buen corte. Para ella, las normas eran más flexibles, y hoy había elegido un modelo gris perla de Ralph Lauren: chaqueta de punto veraniega, blusa entalla­da, falda de tubo y perlas, rematado por unos zapatos de tacón alto color lavanda con un arco muy femenino en el empeine.

Ramón, el camarero del Sienna’s
Parte del numeroso personal de servicio bien situado que recibía de ella espléndidos regalos en recompensa por facilitar información útil.

 

DEPORTISTAS REPRESENTADOS POR HEATH

Dean Robillard
La mayor promesa del fútbol americano.
Dean Robillard entró en el club como una jodida estrella de ci­ne, con una chaqueta de lino deportiva colgada de los hombros, unos pendientes de diamante brillando en los lóbulos de sus orejas y unas gafas Oakley que velaban sus ojos azul Malibú. Con la piel bronceada por el sol, la barba de tres días y el rubio pelo de surfista, todo reluciente y lleno de gel, era un regalo de Los Angeles a la ciudad de Chicago. Heath agradeció la distracción con una sonri­sa. El chico tenía estilo, y la Ciudad del Viento le había echado de menos.
Sean Palmer
El novato de los Chica­go Bears. Un chico bien parecido, alto y musculoso, de barbilla cuadrada y picaros ojos marrones.
Jamal
Tremaine Russell el mejor running back que habían conocido los Bears en una década
Eddie Skinner
Jasón Kent segundo stringer de los Stars
Leandro Collins, el tight end titular de los Bears
Dewitt Gilbert el receptor favorito de Dean
Gary Sweeney
Reggie O’Shea

 

OTROS PERSONAJES

Arté Palmer
La madre de Sean Palmer, trenzas rastas entrecanas, una figura alta y rotunda y una risa contagiosa. Heath le pide a Annabelle que la entretenga un día y le enseñe Chicago.

Hnos. Zagorski
Los Zagorski eran dueños de la empresa Z-Group, el úni­co competidor serio de Heath en Chicago. Él los odiaba a muerte, principalmente por su falta de ética, pero también porque le habían robado un candidato a la primera ronda del draft cinco años atrás, cuando más lo necesitaba. Su venganza había consistido en quitar­les a Rocco Jefferson, lo que no había resultado nada difícil. Los Za­gorski eran buenos en hacer grandes promesas a sus clientes, pero no en cumplirlas.

Colleen Corbett
Bastión de la alta sociedad del viejo Chicago, de setenta años de edad e ínti­ma, en un tiempo, tanto de Eppie Lederer, también conocida como Ann Landers, como de la difunta Sis Daley, esposa del jefe Daley y madre del alcalde actual. Portia llevaba años intentando sin éxito congraciarse con ella.
Es la tía Cee de Bodie.

Troy y Amy
Joven matrimonio que lleva el campamento de Wind Lake.

 

Volver

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: