

Ese mismo día, algo más tarde, cuando Rachel terminó de pintar los módulos de la zona de juegos, se consoló con el apoyo que Gabe le había prestado, aun creyendo que su búsqueda no tenía sentido. Miró hacia donde él estaba con un electricista instalando unos reflectores. Pareció detectar su mirada porque levantó la vista hacia ella.
Su cuerpo se tensó. Al mismo tiempo, se preguntó cuales serían las reglas ahora que su relación había cambiado tan radicalmente. Por primera vez, consideró lo difícil que sería hacer siquiera el arreglo más simple para poder estar juntos.
Cuando finalizó la jornada, le comunicó que la llevaría a casa. No tenía coche, y no esperaba con agrado la caminata hacia Heartache Mountain, así que aceptó agradecida. Había trabajado duro ese día. Y no se quejaba. Comenzaba a creer que a ella le importaba más el autocine que a Gabe. Desde luego estaba más ilusionada con la reapertura.
Cuando él puso en marcha la camioneta, la tensión que había crepitado todo el día entre ellos se intensificó. Ella bajó la ventanilla y luego se dio cuenta de que estaba puesto el aire acondicionado.
—¿Tienes mucho calor? —Él le echó una mirada ligeramente lobuna, pero ahora estaba nerviosa y fingió no verla.
—Hoy ha hecho calor.
—Demasiado calor.
La tierna presión en su muslo la animaba a acercarse más, pero ella se giró y se puso a mirar por la ventanilla. Él retiró la mano.
Ella no quería que él pensara que era tímida, especialmente cuando lo deseaba tanto y supo que tenía que aclarárselo.
—Gabe, comencé el período esta mañana.
Él giró la cabeza y la miró sin expresión.
—El período —repitió. Cuando la miró sin comprender, ella recordó su profesión anterior—. Estoy con la menstruación.
Él soltó una risotada.
—Sé lo que quieres decir, Rachel. Es sólo que no me puedo creer que pienses que eso puede importar algo.
Ella se odió a sí misma por sonrojarse.
—Creo que no me encontraría a gusto.
—Cariño, si estás pensando seriamente convertirte en una atrevida, necesitas deshacerte de todos esos prejuicios.
—No es un prejuicio. Es simplemente higiene.
—Joder. Estamos hablando de un gran prejuicio. —Se rió entre dientes a su costa y entró en la carretera.
—Venga, ríete de mí —le dijo enfadada—. Al menos este problema es temporal. El otro problema no desaparecerá tan fácilmente.
—¿De qué problema hablas?
Sacó un largo hilo azul de su vestido naranja y blanco y examinó una mancha de pintura.
—Es que no puedo ni imaginarme cómo vamos a ingeniarnos para nuestro… ¿cómo dirías? ¿Rollo?
—¿Rollo? —Él sonó ofendido—. ¿Qué dices?
Tomaron una curva del camino, y ella tuvo que apartar la vista del sol poniente que la alcanzaba de frente.
—No es una aventura —hizo una pausa—. Una aventura es algo demasiado serio. De todas maneras lo grave es que no me imagino cómo vamos a arreglarnos.
—No veo ningún problema.
—Si de verdad piensas eso, es que no lo has pensado detenidamente. Lo que quiero decir es que no podemos coger en mitad del día y… y…
—¿Enrollarnos?
Ella asintió con la cabeza.
—No veo por qué no. —Él cogió las gafas de sol de la guantera y se la puso bruscamente. Ella se preguntó si era para defenderse del sol o de ella.
—Estás siendo deliberadamente obtuso.
—No. Es sólo que no veo ningún problema. ¿O estás hablando otra vez de lo de la regla?
—¡No! —Bajó con fuerza la visera del coche—. Hablo en general. ¿O piensas que vamos a hacerlo en mitad del día?
—Si queremos…
—¿Y donde iríamos?
—Donde quisiéramos. Después de lo que sucedió ayer, no creo que seamos demasiado selectivos.

Esta es la bella historia de Stelaluna, una pequeña murcielaga que se ve separada de su madre y es adoptada por una familia de pájaros.
La fraternidad, la integración, las costumbres diferentes, hacen de Stelaluna un libro interesantísimo para tratar el tema de la convivencia y la solidaridad.
Las preciosas y trabajadas ilustraciones encantarán tanto a los niños como a los mayores.
Janell Cannon es una de las grandes ilustradoras de nuestro tiempo. Ha trabajado durante muchos años en la red de bibliotecas públicas y ha sido premiada por programas de lectura infantil para el verano que ha creado y desarrollado. En estos programas, al igual que en este tierno cuento infantil de agradable y fácil lectura, la autora aporta sus conocimientos sobre los animales.
Y esta una de sus bellísimas ilustraciones.
¿A qué parece una foto?
La tarde siguiente, Gabe abrió la tapa del envase de KFC y le ofreció a Rachel. Estaban sentados en lo que era su lugar preferido para tomar un descanso y almorzar, al lado de la tortuga de hormigón de los columpios, con la gran pantalla blanca cerniéndose sobre ellos y ofreciéndoles su sombra bajo el sol del mediodía.
Habían pasado nueve días desde aquella tarde lluviosa en que habían hecho el amor. El autocine se abriría en una semana a partir de esa noche, pero en lugar de de concentrarse en eso, sólo había podido pensar en tener ese dulce cuerpo debajo de él otra vez. Pero ella no parecía demasiado colaboradora. Primero con aquello de su período, algo que hubiera manejado perfectamente si le hubiera dejado. Pero no la había presionado porque el problema del dinero rondaría su mente, y él quería que ella se diera cuenta sola de lo ridículo que era.
Su paciencia, sin embargo, se había acabado. Ya no resistía ni un día más verla pasearse con esos vestidos de algodón marcando su cuerpo cada vez que había una ligera brisa, así que iba a mover ficha.
—Te alegrarás de saber que he encontrado la solución a nuestro pequeño dilema.
—¿De qué dilema hablas? —dijo cogiendo un muslo del envase. Él sabía que a ella le gustaban los muslos. Él, por su parte, prefería las pechugas, y, mientras tomaba una del envase, disfrutó mirando a hurtadillas el escote del feo vestido que llevaba puesto ese día, uno rojo y de algodón que habría jurado que Annie llevaba cuando era lo suficientemente pequeño para sentarse en su regazo.
Él sonrió, pero fue sólo un momento, antes de bajar la cabeza y besarla.
No iba a ser sino un roce fugaz, pero el encuentro pleno de sus bocas hizo que rápidamente se volvieran hambrientas y exigentes. Sus labios se abrieron, y luego los de ella. Sintió sus dedos entre su pelo. Su lengua penetró en su boca, y ella celebró la sensación salvajemente erótica de dos personas fuera de control.
El beso se hizo más profundo. Él buscó bajo su vestido, tirando de sus bragas. Ella agarró instantáneamente sus vaqueros.
Hubo un fuerte golpe en el techo. Se separaron como niños culpables, para percatarse de que Tom solamente había dejado caer algo en la sala de proyección.
Ella se agarró al borde del mostrador.
Él inspiró larga y entrecortadamente.
—Olvidé que no estamos solos.
Su deleite asomó a la superficie.
—Te aseguro que lo hiciste. Te dejaste llevar completamente por la lujuria, Bonner. Completamente.
—No fui el único. Y no es divertido. Que alguien nos pille juntos es lo último que necesita tu reputación ahora mismo. Ya es bastante malo que viva en casa de Annie desde que Kristy se fue.
—Sí, sí. —Lo miró divertida—. Y eso que hiciste con la lengua… también lo hiciste el sábado por la noche. Me gustó.
Él cerró los ojos exasperado, pero también divertido.
—¿Sabes quién fue la última persona con la que hice algo así?
—Apuesto algo que no fue G. Dwayne. —Él se acercó a la cafetera, como si no confiara en sí mismo seguía cerca de ella. Ella vio la protuberancia inconfundible de la parte delantera de sus vaqueros y sintió autentica satisfacción femenina.
—¿Estás de broma? Era una polla seca.
—¿¿Una qué??
—Me daba esos besitos secos y rápidos, pero que no son realmente besos en la boca. La última vez que di un beso así fue en mi último año de secundaria, con Jeffrey Dillard en el almacén de la escuela dominical. Los dos habíamos comido Jolly Ranchers. Es el beso más dulce que recuerdo.
—¿No habías dado un beso con lengua desde tu último año de secundaria?
Y estos son los Jolly Ranchers:

Ya sabeis que el reverendo Etham tiene interferancias cuando habla con Dios . Ethan en un principio despreciaba a Rachel no sentía el amor cristiano necesario y esto es lo que ocurre… cuando ha de ayudar a encontrar alojamiento a Rachel
Inicialmente, se promocionó con la frase “0% Moonshine”(Moonshine es el whisky destilado ilegalmente. Esto era más o menos una manera humorística de indicar que no contenía alcohol) y contenía caricaturas de montañeses en las botellas hasta 1973. Actualmente, el marketing es completamente diferente: El target son los jóvenes entre 20 y 30 años, y las campañas publicitarias del producto lo asocian con los deportes extremos.
b) Clyde Rorsch
a) Orgullo de Carolina
c) Cadillac
c) Veterinario
a) Rosie
Hola
Me encantó esta novela. Me pareció muy tierna y optimista al poder comenzar una nueva vida de felicidad que ya no creian posible.
1-b 2-a
3-b 4-c
5-a
Lola
Hola, este libro es de lo que más me han gustado , es un poco diferente por que los personajes principales tienen una tristeza que no he visto en otros libros, aun así es emotivo y a la vez divertido, la historia del reverendo no tiene precio, y creo que está muy bien resuelto. Es uno de mis preferidos . Besos a todas. maria41700

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